Alimentos ultraprocesados y comportamiento infantil
- todoescomer
- hace 5 horas
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Un estudio realizado con 2077 niños en edad preescolar en Canadá, reveló que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados a los 3 años de edad se asociaba con más problemas de comportamiento y emocionales a los 5 años de edad.
Los mecanismos que vinculan el consumo de alimentos ultraprocesados (UPF) con el desarrollo conductual y emocional en la primera infancia aún no se comprenden del todo, pero se han propuesto varias vías biológicas.
Los UPF suelen tener un bajo contenido de fibra y micronutrientes, y un alto contenido de grasas saturadas, azúcares, sodio y energía. Estos nutrientes se han relacionado con vías neurobiológicas: las grasas saturadas promueven la neuroinflamación y alteran la señalización intestino-cerebro; el exceso de sodio se asocia con una mayor respuesta al estrés y procesos neuroinflamatorios; y la alta ingesta de azúcar se relaciona con la desregulación emocional y los síntomas depresivos.
La energía proveniente de alimentos ultraprocesados (por ejemplo, bebidas endulzadas artificialmente y con azúcar) reemplaza a los alimentos ricos en nutrientes contribuyendo a deficiencias de vitamina D, zinc, hierro, folato, vitamina B12 y ácidos grasos omega-3, fundamentales para la función de los neurotransmisores. Las deficiencias de estos nutrientes se han asociado con depresión en niños y adolescentes, lo que ha llevado a que la medicina nutricional se convierta en una práctica habitual en psiquiatría.
Pueden existir mecanismos más allá de la composición nutricional de los ultraprocesados, como la exposición a sustancias químicas disruptoras endocrinas provenientes de los materiales de envasado de estos alimentos, que contienen ftalatos y bisfenol a las que los niños pequeños pueden ser particularmente sensibles.
Otro aspecto a considerar es el eje intestino-cerebro. Se ha sugerido que los alimentos ultraprocesados influyen en la microbiota intestinal y en las respuestas inmunitarias e inflamatorias, lo que podría afectar la función cerebral. Estudios realizados en bebés y adultos han demostrado que una mayor ingesta de alimentos ultraprocesados o dietas altamente procesadas se asocian con una menor diversidad microbiana, respuestas de citoquinas alteradas y mayores marcadores de inflamación sistémica, incluida la proteína C reactiva.
Fuente: Meaghan E. Kavanagh, PhD1,2; Zheng Hao Chen, BSc1; Sukhpreet K. Tamana, PhD, RPsych3 "Ultraprocessed Food Consumption and Behavioral Outcomes in Canadian Children" https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2845768

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