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La variedad vegetal en la dieta importa

  • todoescomer
  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Los microbios intestinales pertenecen a especies diversas y tienen funciones distintas. Eso significa que necesitan diferentes fuentes de energía. Cuando se alimenta a esta variedad de microbios con hierbas, especias, legumbres, frutas, verduras, frutos secos, semillas y cereales integrales, este ecosistema cobra vida, generando resiliencia y salud.

Existen cuatro nutrientes específicos que se encuentran en las plantas y que lo hacen posible:

-La fibra es la base de la salud intestinal. No podemos digerirla. En cambio, interactúa con las bacterias del colon para crear ácidos grasos de cadena corta (AGCC) que ayudan a reducir la inflamación, fortalecer la barrera intestinal, regular el sistema inmunitario y a comunicar con el cerebro y el metabolismo. Diferentes bacterias intestinales se especializan en descomponer diferentes estructuras de fibra, de manera que cuan mayor variedad de plantas ingerimos, mayor variedad de microbios alimentamos.

-El almidón resistente es un tipo especial de carbohidrato que se comporta como una fibra de liberación lenta. Se suele encontrar en alimentos como plátanos verdes, lentejas y patatas. En general, en cualquier alimento con almidón que se calienta y luego se enfría. A diferencia de otras fibras, el almidón resistente fermenta en las capas más profundas del colon, alimentando bacterias que a menudo se descuidan en la dieta moderna , lo que lo hace esencial para la salud intestinal.

-Los polifenoles que llegan al colon se convierten en alimento para la microbiota intestinal y al descomponerse, liberan moléculas que reducen la inflamación, mejoran la función intestinal y reducen tanto el azúcar como la grasa en sangre.

-Los fitoquímicos, con efectos únicos en la microbiota intestinal y la salud general. Por ejemplo, las verduras crucíferas como el brócoli y la col rizada contienen sulforafano, que desintoxica compuestos dañinos y puede activar genes que suprimen la inflamación. De igual manera, la cebolla y el ajo contienen alicina, que alimenta selectivamente a las bifidobacterias beneficiosas a la vez que suprime las bacterias dañinas.


Cuanto más expuesto esté el intestino a una variedad de plantas, más resiliente, adaptable y protector se volverá.



Fuente: Will Bulsiewicz MD theguthealthmd.com

 
 
 

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